Noviembre 2005
|
Editorial En el Siglo XXI, la permanencia se encuentra en el cambio y en la transformación. El cambio permanente es la regla en la llamada era de la Información. Aquello que no evoluciona produce inestabilidad, crisis y está predestinado a desaparecer. En nuestro ámbito, este nuevo entorno crea necesidades específicas en la sociedad que la educación debe cubrir para adaptarse a un contexto donde la única constante es el cambio. Esta era de la Información obliga a todo el sistema educativo nacional, y con ello a la Universidad Pedagógica Nacional de Celaya, a transformarse desde sus cimientos para conseguir en los estudiantes una formación integral y como parte de ella, el desarrollo de competencias, pues en la actualidad el profesionista debe ser sobre todo y ante todo, flexible, entendido este concepto como la capacidad para adaptarse, de manera inmediata, a nuevas situaciones, adquirir nuevos conocimientos. Así el cuestionar viejos paradigmas se convierte en un acto para la supervivencia. En el nuevo paradigma educativo el estudiante debe dejar de ser un elemento pasivo en el proceso de enseñanzaaprendizaje para convertirse en un elemento activo en el proceso de adquisición del conocimiento. Además los universitarios no solo debe saber; deben tener la destreza, habilidad y deseo de aprender y adaptarse cada día a un nuevo entorno altamente competitivo y globalizado. La inteligencia no sólo radica en la capacidad de solucionar un problema, sino en la capacidad de adaptarse en un mundo compartido donde lejos del individualismo sea capaz de trabajar en grupo, en base a proyectos definidos. En suma el estudiante del siglo XXI debe desarrollar habilidades que le permitan buscar, analizar, integrar y usar información de una manera continua e interdependiente. Asì el aprendizaje tiene que estar enfocado también a la creación de nuevo conocimiento. |
|
Noviembre 2005 
