La transformación cultural a partir de la práctica docente Imprimir E-Mail

 

La transformación cultural a partir de la práctica docente

 

 

 

Paulina Lucero Muñoz

Estudiante de la Maestría Innovación en la Escuela

UPN 112

 

La civilización actual vive un proceso de constante dinámica, pues los avances científicos y tecnológicos han impulsado un estilo de vida pragmática, utilitarista y neoliberal.

El sentido en el que se mueve la cultura se transforma  a cada instante, ya que la sociedad le ha dado mayor significado a aspectos económicos y materiales como son el vivir cómodamente, además de que el afán de poder es lo relevante.

 

El ser humano busca saciar sus insatisfacciones económicas mediante la educación, creyendo que tendrán mejores oportunidades aquellas personas que presenten mejores competencias para adaptarse al estilo de vida productivo que impone la economía.

 

Pero  la educación se mueve en sentido opuesto a su esencia, pues se ha suplantado el “saber” por el adoctrinamiento y la adquisición de conocimientos técnicos.  De este modo, el fin educativo se centra en la obtención de beneficios individuales, respondiendo así a un sistema de vida globalizante.

 

La sociedad determina una educación que responda a las necesidades de la época y la escuela es la institución legal para reproducir las ideas sociales, pero a su vez, es resultado de la sociedad, actualmente tanto sociedad como educación atraviesa por una crisis, se puede concluir que hay un conflicto de la cultura.

 

Es cierto que la educación se ve como satisfactor material y por ello se considera una inversión de capital, por consecuencia, han cambiado los fines de la misma; el desarrollo integral de la persona por el desarrollo de competencias para vivir.  De esa manera se busca producir estudiantes con competencias que la preparen para desarrollarse en un ámbito laboral.

 

EL estar inmersos en la globalización, impone asumir retos, donde el hombre debe dejar de ser un simple espectador y pasar a participante activo, crítico y reflexivo, asumiendo los desafíos de su realidad y transformarla para así mejorar la cultura.  La única vía efectiva para esta evolución es mediante la educación y por ende a partir de la práctica docente.

 

Los retos que llevan transformar la cultura le corresponde a la sociedad en general, sin embargo, es el docente quien tendrá que desempeñar un papel primordial en esta tarea transformadora educativa, ya que se enfrentará al gran problema de despertar conciencias.

 

En este escrito se enunciará una serie de reflexiones acerca de una cuestión sobre el cambio de la cultura y el papel del docente en la actualidad con el propósito de brindar puntos de reflexión y análisis para el mejoramiento de las instituciones educativas y la práctica docente.

 

¿Es posible el cambio cultural a partir de la práctica docente?

 

Actualmente al profesor se le ve como aquella persona que encargada de trasmitir conocimientos; en otros casos por aquel encargado de cuidar a los niños por determinado tiempo, o como el profesionista fracasado que en su faceta de burócrata hace poco y es bien remunerado.

 

Es aquel empleado ignorante y revoltoso que a favor de conseguir mejoras salariales es capaz de generar paros sociales, destrozos materiales y afectar a la sociedad e, influenciado por altas esferas del poder político, se presenta  en marchas y manifestaciones.  Covarrubias Villa, comenta que una característica del magisterio nacional es la débil formación académica y cultural; privilegia la cultura credencialista; acepta normatividades absurdas y padece una enorme neurosis por la frustración profesional (2005:105)

 

La imagen social que tiene el maestro está modelada por los medios de comunicación, por las nuevas tendencias tecnológicas, las ideas de los padres de familia y también por la mediocre práctica docente que han desempeñado algunos profesores y ha coadyuvado a la idea errónea de la profesión docente.

 

El  maestro dejó de ser aquell humano reflexivo, generador del cambio social, investigador, despertador de conciencias, intelectual, demócrata, científico o militante político y pasó a considerarse como un simple transmisor de contenidos educativos; un reproductor de conocimientos sistémicos (Español, Matemáticas, Historia, Geografía, etc.), Paulo Freire, opina que la tarea del educador no se agota en la enseñanza de la matemática, de la geografía de la sintaxis o la historia.  Además de la seriedad y la competencia conque se debe enseñar esos contenidos, la tarea exige el compromiso y la actitud a favor de la superación de las injusticias sociales. (2006;87).

 

El  papel del profesor se ha devaluado y con ello el sentido emancipador de la escuela; ahora los alumnos consideran que los conocimientos que se adquieren en ella son obsoletos o de poco interés, además los avances científicos y tecnológicos han suplantado a los conocimientos que se adquieren en la escuela. Actualmente es fácil que un alumno acceda a la tecnología mediante computadoras y son herramientas que la mayoría de las veces no se brinda en el aula.  Las posibilidades de mejorar la situación actual a partir de la práctica del docente es limitada.

 

Nos encontramos en la era de la información y la escuela deberá de adaptarse a las nuevas necesidades, pero también generar cambios. Debe de valerse de los medios escritos, audiovisuales, informativos y toda la tecnología que sirva para comunicar cultura, para generar un cambio de conciencia  y recobrar el sentido emanicipador de la escuela.

 

El educador debe reconocer que los retos de la profesión giran en torno a la problematización cultural.  Se requiere cambiar la formación del ser humano como un sujeto empírico, pragmático, utilitarista y ubicarlo como parte de una colectividad; capaz de analizar, reflexionar y transformar su propia naturaleza.  Debe de servirse de la tecnología y la información para motivar el cambio social, y generar también su propia reivindicación.

 

El docente está preocupado por seguir un programa preestablecido, generalmente no le importa si el alumno interiorizó los conocimientos y los comprendió, se ocupa de las tareas administrativas y le da menos énfasis a ser el mediador del alumno en ese proceso de reflexión y quizá sin saberlo siga reproduciendo las ideas que le convienen a algunos grupos de poder.

 

El rol del maestro tiene que cambiar y dejar a un lado el adoctrinamiento, generar reflexión a sus alumnos sobre las formas del pensamiento, pero también sobre los problemas de la realidad, motivar el interés por los saberes, más que a seguir un programa establecido.

 

Ante esta problemática, el maestro debe de tomar una actitud de apertura hacia el cambio y generar información y formación, vinculando siempre la práctica docente con la realidad e intereses de los alumnos, pues como dice Giroux Henry, los maestros necesitan desarrollar prácticas pedagógicas que vinculen las experiencias de los estudiantes con aquellos aspectos de la vida comunitaria que informan y dan apoyo a la experiencia (1990:141)

 

Es necesario que en el aula de clase se oriente al alumno a la reflexión y a un cambio de actitud, es decir, aquello que pueda modificar la cultura existente por una mejor para la colectividad y no sólo para unos cuantos.

 

Se requiere dejar atrás los modelos memorísticos, abstractos y verbalistas, pues urge el reflexionar de la vida, de la realidad y por tanto de alumnos que eleven su pensamientos a cuestionarse de forma continúa, en la que busquen crearse y recrearse, donde se muestren inquietos por descubrir el saber, cambiar la práctica del maestro como mera reproducción de la ideología dominante y comenzar a generar una ideología liberadora.

 

El despertar conciencias es la tarea principal de un maestro, el generar en el alumnado una idea clara de la realidad, del hecho de que hay dominados y dominantes y que en este mundo globalizado se manipula la verdad para servir a la clase opresora y este acto se genera en la institución escolar.

 

Es misión de la profesión docente motivar la liberación, tanto mental como social, estimulando el acto creador y la realización verdadera del ser humano.  Brindar espacio para la crítica social, donde los alumnos hagan uso de su lenguaje, comprendiendo y transformando las ideas.  Según Paulo Freire, la escuela democrática continúa siendo espacio de producción de conocimiento en el que se enseña y se aprende, pero no sólo un saber acumulado; sin embargo lo anterior gira alrededor de la producción de esa comprensión tan social como la producción del lenguaje que también es conocimiento (2006;2).

 

Al abrirse el cambio, el profesor experimenta una actitud transformadora, una búsqueda de la verdad, aquella en donde hay comunicación con el alumnado, manifestándose en una dialéctica y a su vez se vuelve educando de la misma vida.

 

La tarea del maestro es ser el iniciador del cambio cultural, educativo y social, despertando conciencias desde su aula, y volviendo a la educación un medio para la liberación, será el referente para cambiar la cultura. Sin embargo también será una utopía que se quiera lograr y a su vez la única forma de liberarse y hacer conciencia que se quiera lograr y a su vez la única forma de liberarse y hacer conciencia.  Según la visión de Freire, la educación se convierte al mismo tiempo en un ideal y un referente de cambio al servicio de un nuevo tipo de sociedad.  Esto representa un discurso teórico cuyos intereses subyacentes giran en torno a la lucha contra todas las formas de dominación subjetiva y objetiva, así como en torno a una lucha por formas de conocimiento, habilidades y relaciones sociales que ofrezcan las condiciones para el cambio social y a partir de aquí, para la autoliberación.  Giroux Henry (1990:80)

 

Para ello, el maestro requiere ser aquel estudiante de siempre, la persona que por su misión social no permita cabida a la ignorancia, el constante investigador crítico, conocedor de su cultura y realidad, un diseñador y organizador de su clase, la persona que por su condición se anticipe a las condiciones que se le suscite en un ambiente de clase ya que según Paulo Freire, la responsabilidad ética, política y profesional del educador le impone el deber de prepararse, capacitarse, de graduarse antes de iniciar su actividad docente. (2006:29

 

A pesar del poder que el maestro tiene en el aula, se debe conducir de forma ètica, siendo el ejemplo de sus alumnos, respetando individualidades sin tratar de imponer ideas sino por el contrario, educar a educandos, que éstos al convertirse en educado podrán ser también educadores, en una cuestión de diálogo reflexivo, de dialéctica, porque nadie educa a nadie y todos se educan a todos.  En opinión de Paulo Freire, el enseñar y el aprender se van dando de manera tal que por un lado, quien enseña aprende porque reconoce un conocimiento antes aprendido y por el otro, porque observándola manera como la curiosidad del alumno aprendiz trabaja para aprender lo que se le está enseñando, sin lo cual no aprende, el educador se ayuda a descubrir dudas, aciertos y errores (2006:28)

 

El hecho de generar un cambio de pensamiento o de conciencizar, es una tarea que requiere de gran esfuerzo, pues se enfrenta con mentes manipuladas y dominadas por las esferas del poder, los medio de comunicación, la vida globalizada, el adoctrinamiento escolar y la propia mentalidad y la propia mentalidad; sin embargo, a pesar que la escuela es la primera reproductora de ideología sólo es mediante la educación que se puede dar cuenta que se está dominado.  Al respecto,  García Pichardo destaca el valor de la autonomía del docente como sujeto y mediador entre el conocimiento y el alumno, en términos de la no reproducción de la ideología dominante, aunque haya cercanía con el sistema debe ser desde una perspectiva crítica, propositiva y enriquecedora. (2005:106)

 

El principal generador del cambio social es el maestro, pues es quien despierta conciencias y puede motivar a los alumnos y a la comunidad donde labora a reflexionar sobre la realidad, de esta forma estará luchando desde su trinchera para que los actores de la sociedad se unan a un movimiento de mejora de cultura.

 

Considerando que la cultura depende de todos los actores de la sociedad, es posible mejoraría y reapuntaría a la humanización, pues no sólo depende de los grupos dominantes Hiroux;Henry A (1990; 167)

 

El cambio de actitud del docente implica romper las barreras de las estructuras mentales de cada uno, al traspasar el acondicionamiento educativo de las instituciones e intentar las nuevas formas de práctica y de esa forma darle un giro al sistema educativo que se tiene en la actualidad.  Para ser iniciador del cambio, tendrá que ser él, el primero en cambiar.  Para ello debe transformar su imagen social mediante el trabajo, la dedicación a profesionalizarse en su campo, la tarea de innovar sus conocimientos, formas de enseñanza y continuando su perfil formativo.

 

El actuar del maestro, es determinante para la cultura y transformación, pues éste, impulsa la imaginación, ideales, y visión que las nuevas generaciones que tendrán la fuerza transformadora.

 

Ahora se sabe que es posible el cambio cultural, pues se considera que el cambio a partir de la práctica docente puede surgir efecto, sin embargo todos los actores de la sociedad deben de participar de forma crítica, lo importante ahora es hacerlo.

 

Finalmente, se debe recordar que en el aula, los niños no llaman a los maestros “Licenciados”, que son aquellos que tienen licencia para ejercer una profesión, tampoco profesores, pues son los que enseñan algo sistemático, mucho menos educadores, se les nombran “Maestros”, que son aquellos que portan una parte de la verdad, y ésta es la que da libertad, para transformar la cultura, para emanciparse de la opresión, para crear y recrear el mundo.

 

 


BIBLIOGRAFÍA

 

 

Docoing Watty, Patricia (2005). “En torno a las nociones de formación”. En Ducoing Watty Patricia. Sujetos, actores y procesos de formación.. México, IPN, Tomo II.

 

Freire, Paulo (2006). Cartas a quien pretende enseñar. Trad de Stella Mastrangeb. 11ª. ed., México, Siglo XXI.

 

Giroux, Henry A. (1990), “Cultura, poder y transformación de la obra de Paulo Freire. Hacia una política de la educación.” En los profesores como intelectuales. Trad de Isidro Arias, España, Paidos.